¿Qué son las tribus urbanas?

Aquellas pandillas, bandas o simplemente agrupaciones de jóvenes que visten de forma similar y llamativa, que poseen hábitos comunes y hasta lugares fijos de reunión, podrían ser denominadas tribus urbanas.

Es oportuna aquí la denominación que hace Didier Anzieu de las Bandas en su clasificación de los grupos humanos: La banda tiene en común la similitud. Cuando los individuos se reúnen voluntariamente, por el placer de estar juntos, por búsqueda de lo semejante, se trata de una banda. Consiste en buscar en los "congéneres" modos de pensar y de sentir idénticos a los propios, sin ser necesariamente conscientes de ello. El placer de formar parte de la banda proviene de la supresión o suspensión de la exigencia de adaptarse, al precio de una tensión psíquica penosa, a un universo adulto o social y a sus reglas de pensamiento y de conducta. Además, la banda ofrece a sus miembros la seguridad y el soporte afectivo del que carecen, es decir, un sustituto del amor.

La banda autoriza actividades que están en los límites de las reglas morales y sociales: el juego, la bebida, el galanteo, la licencia erótica, el escándalo en la vía pública, el envilecimiento, la destrucción de objetos o el agravio de algunos valores (patrióticos, religiosos, etc.). Sin embargo, las actividades llevadas a cabo en común no se presentan como objetivo esencial de la banda: el objetivo es el de estar juntos porque se es semejante.

La banda se hace durable si se transforma en grupo primario, pero entonces cambia de características: afianza los valores comunes (por ejemplo antisociales), concede privilegios a la lealtad y la solidaridad de sus miembros, distingue sus roles, fija objetivos diferentes de la complacencia colectiva en sí misma.

La sociedad como caldo de cultivo

Es conveniente recordar que todo hecho o suceso histórico esta enmarcado en un eje espacio - temporal. Es decir, el fenómeno de la neotribalización no escapa a las condiciones socioculturales que aportan el predominio del consumo, de la moda, del espectáculo y de la comunicación del fin de milenio.

La globalización en la formación de la identidad

En una sociedad de la información globalizada y de progresiva consolidación del libre comercio - y, por zonas, de libre circulación de persona - el espacio (y sus limitaciones) pierde sentido y funcionalidad. Son las comunicaciones de todo tipo las que debilitan y deterioran las líneas divisorias que en algún momento permitieron a un sujeto sentirse seguro dentro de la frontera de país o ciudad y con miedo al peligro fuera de ella. Lo que se pierde es uno de los elementos tradicionales de la constitución de la identidad, el espacio. Se debilita el modo tradicional de construir la identidad.

En la Argentina

El espectro es variado pero aún no llega a alcanzar el índice de presencia que poseen las grandes metrópolis del mundo. Buenos Aires, como capital del país, se destaca por su tendencia a incubar este tipo de subculturas. Conforme nos alejamos de las grandes urbes, el fenómeno decrece e inclusive se notan grandes cambios en las características de estos grupos. Las tribus, a pesar de sus diferencias contundentes, presentan una triste característica en común, la violencia como medio de autoafirmación.